Después de tres años de sequía, los seguidores de Shakira están de enhorabuena ante su anunciado retorno a los escenarios con un nuevo disco, “El Dorado”, metáfora de la felicidad y del reencuentro con una inspiración esquiva para quien hubo de hallar el equilibrio entre sus facetas artística y personal.

Lo cuenta a Efe en una visita fugaz a Madrid desde Barcelona, donde reside desde hace años junto a su pareja, el futbolista Gerard Piqué, y sus dos hijos en común, a quienes dedica “El Dorado” (Sony Music), undécimo disco de estudio su carrera, que se publica el viernes con ella en la portada emergiendo de una especie de baño lácteo rejuvenecedor.

Las tres primeras semanas frente a frente con la composición fueron las peores, según revela. “Tuve que encontrar la armonía entre mi mundo físico, el intelectual y el de madre. Todo entró en algún momento en conflicto, pero cuando pude sortearlo y sobreponerme, empezaron a llegar las canciones”, añade Shakira (Barranquilla, 1977).

Deseosa de probar nuevos sonidos y combinaciones, la artista se ha rodeado de una nómina aún más larga de colaboradores en “El Dorado” que incluye al puertorriqueño Wisin (en “Perro fiel”, otro potencial éxito estival), el estadounidense Prince Royce, los canadienses MAGIC! y el rapero galo de origen guineano Black M.

Información: Informador

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