simone gimnasia

Nadie voló más alto sobre el tapiz, ni fue más firme en la viga o aterrizó mejor del potro: la gimnasta estadounidense Simone Biles se apropió de la clasificación femenina este domingo, abriendo el horizonte para cinco oros en su estreno olímpico en Rio-2016, de donde puede irse convertida en leyenda.

Era la más esperada y lo sabía, pero a esta gimnasta de apenas 1,45 m le gusta atraer las miradas y por eso disfruta tanto de los ejercicios de suelo, donde combina sus impresionantes acrobacias con la expresividad de la música.

 

La suerte quiso que su debut en unos Juegos fuera en el tapiz y lo hizo volando a ritmo de samba, sin dejar de sonreír y levantar a un público entregado a esta reina de piruetas tan increíbles que hasta una de ellas lleva su nombre.

 

Aunque, pese a su récord de oros mundiales (10) y que desde su irrupción en el circuito senior se ha apropiado de todos los títulos de ‘all-around’, Simone, de 19 años, también sintió los nervios del estreno.

 

“Creo que nunca puedes tener la confianza suficiente, porque cuando llega el día no sabes qué pasará. Sólo podemos estar tranquilas y realizar nuestras rutinas como las hacemos normalmente. Nunca puedes jugar a lo seguro”, afirmó tras la competición.

 

Biles, como siempre, se arriesgó y ganó. Se clasificó en primer lugar a cinco de las seis finales (por equipos, concurso individual, viga de equilibrio, salto del potro y suelo), y sólo quedó fuera de las barras asimétricas, único aparato que se le resiste.

 

Si logra mantener el nivel durante la semana, se convertirá en la primera gimnasta de la historia en conquistar cinco oros en unos Juegos.

 
Aunque estuvo excepcional, Biles no fue la única que brilló en un equipo estadounidense que es de otra galaxia. Primeras con holgura de la competición por equipos, las cinco componentes del grupo que defiende el título de Londres-2012 se metieron en finales individuales.

También la dueña del oro olímpico en ‘all-around’ hace cuatro años, Gabrielle Douglas, estará en la decisión de las barras asimétricas, aunque no podrá defender su título del concurso general. Aunque terminó tercera la clasificación, ‘Gabby’ quedó fuera de la final debido a la regla que prohíbe que más de dos atletas del mismo país estén entre las 24 seleccionadas.

 

Los mismos focos que le perseguían a ella en Londres tras convertirse en la primera gimnasta negra en conquistar el oro del concurso general, ahora buscan a la también afroamericana Biles en Rio.

 

“Es muy complicado y muy duro, la gimnasia puede ser brutal”, lamentó Douglas, que tiene el doblete por equipos al alcance de la mano.

 

En la decisión del martes lucharán por el resto de medallas los quintetos de China, Rusia, Gran Bretaña, Brasil, Alemania, Japón y Holanda.

 

El susto del día lo dio la británica Ellie Downie, que tuvo que interrumpir su rutina de suelo tras lastimarse el cuello en una mala caída, aunque regresó después para el salto del potro.
Como había ocurrido el sábado con los hombres, la fiesta volvió a ser brasileña y con el público volcado en su ojito derecho: la minúscula Flavia Saraiva, que con su 1,33 metros de estatura y la alegría de sus 16 años es una de las deportistas olímpicas más queridas de los anfitriones.

 

Pero ‘Flavinha’ también tiene talento, y mucho. Tanto que hizo un gran ejercicio en la viga de equilibrio, con el que pasó a la final en tercera posición. Estará, además, en la del concurso individual, donde se clasificó 19ª.

 

También fue un debut inolvidable para Rebeca Andrade, que entró en cuarto lugar a la decisión individual y abrió la puerta de la segunda final para el equipo femenino brasileño, después de la de Pekín-2008.

 

La otra alegría para la gimnasia latinoamericana la dio la venezolana Jessica López, que se clasificó en 14ª lugar a la decisión del ‘all-around’. La caraqueña de 30 años, que disputa en Rio sus terceros Juegos, también competirá en la final de barras asimétricas.

 

Al otro extremo de Biles, y con 22 años más, está la veterana uzbeka Oksana Chusovitina, que cuando saltó sobre el potro de Rio en la primera rotación se convirtió en la gimnasta olímpica de más edad (41) en competir en unos Juegos, los séptimos de su carrera. Todavía no sabía que, al final del día, acabaría quinta.

Tras varios amagos de retirada, quién sabe si el del próximo domingo en la final de potro será su último salto.

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