Captura de pantalla 2018-04-12 a las 17.24.39Un hecho que pasó desapercibido en la reciente gira de Ricardo Anaya Cortés por la Sierra Norte de Puebla, es que fracasó en su intento de lavar culpas del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y de lanzar una propuesta con impacto regional. El candidato presidencial de la coalición Por México al Frente quiso ganarse la simpatía de los damnificados por el cierre de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLFC) y al final dejó en mensaje ambiguo, confuso, sin ninguna respuesta positiva.

El yerro que Anaya cometió en el tema de la CLFC se ofusco por su persistente discurso contra Morena y la asociación que hace de esta fuerza política con el ex gobernador Mario Marín Torres, cuya impopularidad ha sido un tema muy rentable para el PAN.

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Sin embargo, el fracasó de Anaya en el asunto de los efectos negativos que se siguen viviendo en Nuevo Necaxa, comunidad del municipio de Juan Galindo, por el cierre en octubre de 2009 de la Compañía Luz y Fuerza del Centro, exhibe en mucho la pobreza en la elaboración de propuestas del abanderado albiazul. No en balde el historiador Enrique Krauze a acusado al panista de hacer una campaña con planes de gobierno que están huecos.

El domingo, cuando el aspirante presidencial habló en Huauchinango –en lo que fue su último acto público en la gira por Puebla– buscó en la parte central de su mensaje brindar un propuesta con un alto impacto regional. Esa es la dinámica que sigue en todas las plazas. Bajo ese esquema, el panista dijo:

Que el cierre de la CLFC provocó serios problemas económicos en Nuevo Necaxa, lo cual llevó a muchas familias a vivir endeudadas, lo que tácitamente parecía ser un reconocimiento que fue un error provocar la quiebra de Luz y Fuerza del Centro, una acción que estuvo encabezada por el poblano Javier Lozano Alarcón, quien en 2009 era secretario del Trabajo en el gobierno de Felipe Calderón y ahora es un converso colaborador del PRI.

Luego de ese reconocimiento, Anaya perdió la brújula, pues se concretó a decir que el problema requería de “una solución integral”, la cual fue una frase repetida en un par de ocasiones. Y posteriormente expresó: “Huauchinango quiere regularizarse… a Huauchinango lo vamos a regularizar”. Con tales frases, el candidato agotó su intervención para hablar del conflicto que implicó hace nueve años dejar a más de 800 familias sin ingresos económicos por el cese de actividades de dicha empresa estatal.

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Anaya nunca explicó cuál “es su solución integral” para Nuevo Necaxa. Qué significa “regularizar a Huauchinango”. Y mucho menos, cómo se va a recuperar la economía regional que está deprimida por la quiebra inducida de la CLFC.

Con ello, se expone a un Ricardo Anaya que sabe polemizar sobre temas políticos, pero que en materia de propuestas no muestra mucha capacidad de él y su equipo de asesores. Se queda en el terreno de la frivolidad.

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