• Los recursos del Fonden de más de mil 263 mdp ni siquiera han sido entregados
  • Earl, medio millar de familias no ha sido reubicado A 1 año 2 meses de

A un año dos meses de la tragedia dejada por los remanentes de la tormenta tropical Earl en la región de Huauchinango, más de 500 de las 700 familias damnificadas que tendrían que ser reubicadas permanecen en las zonas de riesgo, debido a los retrasos de la reubicación.

De hecho, en la Sierra Norte de Puebla, los mil 263.7 millones de pesos que se destinaron del Fondo Nacional para Desastres Naturales (Fonden) para la recuperación de la región no han sido entregados.

Familias de damnificados han optado por continuar viviendo en zonas de riesgo y se han refugiado en casas de amigos y familiares todo este tiempo, mientras reconstruyen poco a poco sus moradas o bien han preferido rentar inmuebles, según pudo constatar La Jornada de Oriente este fin de semana en un recorrido por Huauchinango, Juan N. Galindo y la zona de Xaltepec.

706755_puebla

Un ejemplo del fracaso de las acciones oficiales en la recuperación por el desastre derivado de Earl puede serlo la colonia Plácido Domingo. un complejo de 260 casas con modelo de interés social construidas ex profeso en la periferia de la cabecera municipal Huauchinango —colindante con Tenango de Las Flores— para reubicar al mismo número de familias.

Cada casa tuvo un costo de 200 mil pesos. Se trata de propiedades de 90 metros cuadrados de terreno con apenas 42 metros cuadrados de construcción para dos habitaciones, sala, comedor y un baño.

El provecto fue realizado por la Secreta-ría de Desarrollo Social. que encabeza Gerardo Islas Maldonado y culminó hace apenas un par de meses, pero las familias que lo perdieron todo o habitan en zonas de riesgo —en los márgenes de ríos o a orillas de barrancas, por ejemplo— se animaron a ocuparlas.

Se podría decir que las autoridades estatales se valieron de una artimaña para obligar a 50 familias a mudarse a Plácido Domingo: aprovecharon que, a causa de la tormenta tropical Franklin, el Sistema Estatal de Protección Civil determinó la evacuación de las personas que vivían en la zonas de riesgo y así se llevó a la gente a vivir a la nueva colonia.

Después, con el uso de la fuerza pública, se restringió el acceso a las zona de riesgo y solo se permitió que los jefes de familia acudieran ahí para orientar la mudanza de sus pertenencias.

Eugenio Pérez Ahuacatitla, presidente auxiliar de Cuaucuila, junta auxiliar de Huauchinango y una de las poblaciones más afectadas por Earl. aseguró en entrevista que a Plácido Domingo solo se mudaron 25 de las 40 familias que están en el padrón de reubicación. ya que las 15 restantes han preferido permanecer en las casas siniestradas o en moradas con familiares.

A pregunta expresa, el alcalde subalterno manifestó que existen damnificados que han expresado su inconformidad con la reubicación, porque las casas son pequeñas, “pero hay otros que están contentos” acota.

Se impone la costumbre Esta casa editorial hizo este sábado un recorrido por la colonia Placido Domingo: se trata de un complejo habitacional en blanco, con tinacos que tienen una calcomanía con el logotipo y lema de la actual administración estatal: “Puebla Sigue”.

La mayor parte de las casas están desocupadas, pero también hay varios inmuebles que no solo sirven como viviendas, sino que también se han improvisado varias tiendas, y aunque los vecinos dicen contar con los servicios indispensables, como agua, energía eléctrica y suministro de gas —incluso ya hay una ruta del transporte público que hace base en el sitio—, dijeron que extrañan la amplitud que tenían en sus anteriores casas.

Se pudo observar durante el recorrido que en muchas viviendas, a pesar de contar con calentadores de gas, la gente ha improvisado en la entrada de sus casas hornos a base de leña para cocinar y calentar el agua que usan para bañarse. “Yo nunca he usado gas ni lo he comprado, ni se cómo se prende ese aparato y me da miedo que vaya explotar”, expresó una señora que aviva el fuego de su hoguera.

“Lo que más me da tristeza es que tuve que dejar a mis pollos y mis gallinas en mi otra casa y no supe ya qué pasó con ellos. Ahora ya nos dijeron que las van a derrumbar, ya nos pidieron que fumáramos para que las tiren las otras casas”, expresó la misma mujer.

Presiones En efecto, algunas familias de damnificados también se han negado a la reubicación porque el gobierno les está pidiendo que autoricen la demolición de sus casas perjudicadas por Earl para poder ocupar las nuevas moradas.

Los gobiernos federal y estatal se comprometieron a ejecutar un total de mil 50 acciones para la reubicación o reparación de viviendas de igual número de familias damnificadas por la tormenta Earl en 12 municipios de la Sierra Norte de Puebla, incluida la construcción de 704 casas, aunque dejaron fuera del traslado a 210 familias que estaban asentadas en zonas federales como laderas o las riberas de los ríos. En el programa se invertirán 208 millones 630 mil pesos de acuerdo con datos oficiales de la Sedatu y la Sedesol, que aportarán cada una 50 por ciento de los recursos destinados a la compra de terrenos, la edificación de 704 viviendas y la reparación de 346 casas que sufrieron daños leves o parciales, según consignó Radio Expresión.

Leticia Animas, directora del portal Radio Expresión, que da cobertura periodística a la región de Huauchinango, advirtió que hasta principios de agosto apenas se había construido 40 por ciento de las 704 viviendas necesarias para la reubicación de las familias damnificadas.

El 31 de julio la periodista consignó que apenas se habían edificado 275 casas en el municipio de Huauchinango para el cambio de domicilio de las personas afectadas y estaban pendientes 182 casas en esta misma demarcación, 64 en Tlaola, 14 en Naupan, una en Pahuatlán, siete en Xicotepec, una en Chignautla, 12 en Chiconcuautla, dos en Juan Galindo y cuatro en Zoquitlán. A la fecha, dos meses después, la situación sigue siendo idéntica.

La responsabilidad en estos retrasos —a los que habría que sumarle demoras en la reconstrucción de infraestructura básica como carreteras, caminos y puentes— es de la Sedatu y la Sedesol. De hecho, hasta ahora no se sabe nada de las acciones que ha realizado la dependencia federal.

El 6 de octubre pasado. el delegado en Puebla de la dependencia, Juan Manuel López Arroyo, declaró que “en los próximos días estaremos entregando la primera etapa de estas 100 construcciones”. Se trata de casas de las que el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo) aporta 80 por ciento y el 20 restante la Fundación Ara, a través de su programa “Corazón Urbano”. El argumento de la instancia pública y privada es que las constantes lluvias en la Sierra Norte no les han permitido construir el complejo habitacional y a eso se debe el retraso.

Lo cierto es que Manuel Hernández, líder en Xaltepec, otra de las localidades perjudicarlas por el desastre derivado de Earl, asegura que “la gente no se va a ir de sus casas aunque estén mal, ya las estamos componiendo porque el gobierno no hace nada… son como 20 casas y ya aquí nos estamos ayudando”.

Los damnificados que han decidido permanecer en las zonas de riesgo y reconstruir por su propia cuenta sus casas han tenido que firmarle un documento a las autoridades en las que las deslindan de responsabilidades, y aclaran que es su voluntad de permanecer en esos sitios. A cambio reciben 28 mil pesos de “apoyo” para la compostura de sus hogares.

Via: La Jornada de Oriente (Puebla) by Martin Hernández Alcántara

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here