Los octavos de final no han sido lo esperado para los equipos mexicanos en libertadores, ya que aunque la fase de grupos fue relativamente fácil, la instancia de eliminación directa representa el verdadero espíritu de la copa, matar o morir

El desastre comenzó desde que Toluca no pudo superar el extraordinario ambiente en el estadio, cuando Cardozo no supo descifrar cómo parar un equipo competitivo ante las lesiones y pese a que una atajada de Talavera retrasó el primer gol, el invitado solo tardó en llegar por el humo de las bengalas que detuvo algunos instantes el partido.

El primero de los innumerables errores de la defensa del Toluca llegó al 27 cuando la pelota botó dos veces en el área y Michel Bastos no perdonó, tres minutos después cimbraron el poste de Talavera y antes del medio tiempo Centurión puso el 2-0 con un auténtico golazo.

Para el segundo tiempo la situación no cambió. La defensa escarlata siguió siendo un chiste y Thiago Mendes puso el 3-0 con baile incluido.

Todavía no se recuperaba del tercero y cayó el 4-0 con clara colaboración de Talavera, mientras la zaga ya parecía pensar en que el partido terminara como fuera. La experiencia de Galindo y Da Silva hoy fue mera anécdota.

El ridículo se coronó con la entrada artera de Ernesto Vega quien puso un planchazo que le valió la expulsión y reflejó la frustración choricera.

Sin gol de visita, los Diablos de Cardozo deberán ganar cuando menos por cuatro goles en el Nemesio Diez para pensar en el alargue, aunque en caso de recibir un tanto tendrían que hacer seis para avanzar.

Incluso pensar en un milagro para la vuelta resulta fantasioso. Da la sensación de que la superioridad y la autoridad con la que los brasileños se impusieron al equipo de José Saturnino Cardozo no tendrán forma de revertirse pese a la altura de la capital mexiquense.

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